Este fin de semana tocaba carrera.
Mi dueño no se prodiga mucho en ellas. Con el tiempo ha ido perdiendo la motivación para ponerse el dorsal con frecuencia. Distintas eran las carreras dónde se plantaba en la linea de salida sin preocuparse del reloj, ni de coger buen puesto en la salida, simplemente le hacía ilusión compartir su afición rodeado de más gente. Ahora las cosas han cambiado, la auto-exigencia ha subido de manera absuda y sólo le gusta ponerse en la linea de salida si sabe que va a hacer una buena carrera. Ritmos por km, parciales de carrera, nervios pre-carrera.... son cosas que le agobian demasiado y me da a mi que no le gusta que nada le controle por lo que ésto hace que apenas "compita" 8/9 veces al año (las comillas están bien puestas, porque el verbo competir, cuando entrar 30-40-50 tíos/as delante tuyo, adquiere otro significado)
También es cierto, y ahí le doy la razón, que para competir por competir pues casi que es mejor salir a rodar por el parque, a la hora que quiera, por dónde quiera y cuánto quiera ya que es realmente es lo que parece que le gusta, o al menos esa es la conclusión que voy sacando a media que le voy conociendo.
Eran 10kms por las calles del pueblo por dónde él vive, bueno, vivimos. Una de sus determinaciones es correr todas las carreras que haya en su localidad. La semana anterior ya se le veía dando vueltas a la cabeza sobre como afrontar la carrera, se conoce el recorrido hasta la última grieta del asfalto y no puede dejar de repasarlo una y otra vez.
Era difícil acercarse a la marca del año pasado (su mejor marca en la distancia, por cierto), o al menos esa era su sensación por la menor intensidad de sus entrenamientos comparados con los del año pasado a estas alturas, pero como es una carrera local no es planteable el no presentarse en la linea de salida.
Domingo por la mañana, suena el despertador....
